lunes, 25 de abril de 2016

SEMANA 12: MEDIO AMBIENTE

'Por petróleo, Colombia no puede arriesgar sus parques'

Exploración en esas áreas naturales afectaría sectores como la economía, dice experto.

De cambio climático suelen hablar los científicos de meteorología y ecología. Pero Thomas Sterner lo hace desde la economía y es una de las voces más avaladas en el en el ámbito internacional para hacerlo.
Sterner es profesor en economía ambiental en la Universidad de Gotemburgo en Suecia y fue el autor principal del capítulo relacionado con políticas nacionales del apartado de mitigación del Quinto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), considerado como el documento científico más importante del mundo en este tema.

El experto, quien se ha enfocado en entender cómo los subsidios al petróleo han afectado al planeta, explica que para reducir el cambio climático se le debe ponerle un precio al dióxido de carbono, uno de los gases de efecto invernadero que genera el calentamiento global.
Para él, como lo publicó en la revista científica Nature, este es el paso para garantizar la inversión a las energías renovables, que ya son una alternativa más económica para los países. Por eso, insiste que Colombia no puede poner en riesgo sus parques naturales, porque en unas décadas serán un gran motor de la economía al contrario de lo que pasaría con el petróleo.
Sterner habló con EL TIEMPO esta semana cuando visitó el país para participar en la Pontificia Universidad Javeriana en un simposio sobre la carta encíclica ''Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común'.
Colombia está inmersa en un debate por la exploración de hidrocarburos cerca de un parque nacional en la región de La Macarena. ¿Qué hacer en estos casos?
Estaría muy mal que el país le apostara a eso. Creo que Colombia no debe permitir la exploración de hidrocarburos cuando se está cerca de un parque natural, porque sería poner en riesgo un patrimonio que luego les serviría para otros sectores, como el ecoturismo o los bonos de carbono. Sin duda es el peor momento de la historia para invertir en petróleo, entonces qué sentido tiene destruir la riqueza natural si en las próximas décadas no habrá un mercado para vender ese crudo. Países como Holanda, Alemania o Suecia ya están apostándoles a otras fuentes de energía.
Su investigación se ha concentrado en la industria del petróleo. Se dice que los bajos precios son negativos para el cambio climático, porque les restan valor a las renovables. ¿Qué piensa al respecto?
A veces les pregunto a mis amigos si cuando leen que el precio del petróleo es bajo les causa alegría o rabia, porque es un problema complejo. Por un lado, los precios bajos del petróleo son malos para fomentar la energía solar. Por ejemplo: inversiones como aislar la casa térmicamente o remodelarla para poner paneles solares no son rentables, si esa es la situación.
Por otro lado, esos precios menores son buenos, porque necesitamos dejar la mitad de las reservas en el suelo, y eso nunca pasará si el negocio es rentable y tiene buenas ganancias. En cambio, si se mantiene esta tendencia es mucho más fácil desistir la inversión, clausurar minas. La lógica más favorable sería entonces precios bajos para el productor y precios caros para los consumidores. Por eso hay que tener un impuesto que cree esas dos condiciones.
Un país como Colombia, que aún apuesta por las energías fósiles y tiene tanta presión de inversión extranjera para ese sector, ¿qué podría hacer?
No es nada fácil ser un país petrolero, pero hoy en día casi no es rentable esa industria y por eso es un buen momento de hacer el salto hacia el cambio. Imagino que es difícil, pero Colombia es un país muy soleado, con un gran potencial de energía solar.
También hay un gran potencial hidroeléctrico, que hay que manejar con mucha sabiduría, porque está amenazado por la sequía.
Las claves son una tarifa sabia en energía e inversión en energías renovables. Ese es el futuro. Será una industria enorme, como lo fue la industria petrolera en el pasado. Probablemente, es un buen negocio meterse en este mercado temprano. Formar a los ingenieros y a todo el sector. Eso es lo que debe hacer Colombia.
El viernes se firmó en Nueva York el Acuerdo de París sobre el cambio climático. ¿Cuáles son los desafíos de ese pacto?
El acuerdo no tiene suficiente precisión y detalle para resolver el problema de cambio climático. Y si lo tuviera, ciertos países no lo firmarían.
En París se planteó que cada país debe cumplir un plan nacional de reducción de emisiones. Muchos creen que ese es un gran éxito y usted piensa lo contrario. ¿Por qué?
Me siento muy dividido. Si lo veo por el lado negativo, creo que es una ironía que se intente controlar un problema global con medidas que cada país se pone individualmente. Es como si se le permitiera a un ciudadano elegir cuánto quiere aportarle de impuestos al Estado.
¿Es posible impedir que el planeta aumente más de dos grados a finales de este siglo?
Si queremos quedarnos debajo de dos grados hay que reducir un 2 por ciento de las emisiones por año; si esperamos cinco años, hay que reducir el 4 por ciento para llegar a esa misma meta. Nos urge mucho resolver el problema, pero hay mucho dinero sobre la mesa. La ONU pasó más de 50 años para definir cómo se debería dividir el mar entre los países, ahora pasa lo mismo con la atmósfera. Solo que esta vez no tenemos tiempo.
LAURA BETANCUR ALARCÓN
Redactora de EL TIEMPO

SEMANA 12: SALUD

El sorpresivo origen de la malaria, una de las enfermedades más mortales para el hombre


Células infectadas

Image copyrightAlamy
Image captionUn solo mosquito sería responsable de toda la epidemia de malaria.

La malaria causa casi medio millón de muertes al año en todo el mundo y puede ser transmitida por una sola picadura de mosquito.
Es una de las varias enfermedades que traspasaron la barrera de las especies desde los animales a los humanos.
Su forma más letal es provocada por el parásito protozoario Plasmodium falciparum, uno de varios parásitos que causan este mal, también conocido como paludismo.
Sin embargo, los mosquitos son simplemente portadores y, por lo tanto, rastrear el origen del parásito ha sido todo un desafío.
Para poder entender cómo evoluciona una enfermedad, es crucial saber dónde y cuándo comenzó a afectar a los humanos.
Eso es algo que puede ayudar a los científicos a desenredar los mínimos cambios genéticos que podrían haberla hecho tan letal.

Gorila responsable

En 2010 un grupo de científicos consiguió un importante avance al analizar muestras fecales de gorilas occidentales que contenían parásitos Plasmodium.
En sus investigaciones descubrieron que la versión humana del P. falciparumera muy parecida a uno de los tres parásitos Plasmodium alojados en los gorilas.
quedó establecido por primera vez que la forma más letal de la malaria humana surgió de los gorilas, no de los chimpancés o de otras especies, tal como se había sugerido previamente.

La enfermedad bajo el microscopioImage copyrightThinkstock
Image captionLos científicos buscan en los gorilas la respuesta a por qué la enfermedad es tan letal para el ser humano.

De manera que todo empezó cuando un mosquito picó a un gorila infectado y luego, con otra picada, el insecto transmitió el parásito a un ser humano.
Una vez que llegó a los humanos se pudo propagar rápidamente, siempre que hubiera suficientes mosquitos para pasar el parásito de persona a persona.
Sin embargo, la historia seguía estando incompleta.
En especial, no estaba claro cuándo el parásito pasó del gorila a los humanos.
El problema era que las muestras fecales solo contenían trazos del ADN delPlasmodium del gorila y los investigadores necesitaban muestras de sangre para obtener secuencias completas del genoma y determinar el momento de la transmisión.
Pero es casi imposible conseguir sangre de gorilas salvajes.
Por fortuna, los chimpancés también poseen tres especies distintas dePlasmodium y resulta relativamente fácil conseguir muestras de sangre de chimpancés que viven en santuarios de Camerún, cerca de lugares donde habitan los chimpancés salvajes.
Un nuevo estudio publicado en la revista Nature Communications obtuvo la secuencia completa de los genomas de dos parásitos de los chimpancés, permitiendo a los investigadores estudiar con mayor detalle el árbol genealógico del Plasmodium.
Y eso ofreció sorprendentes pistas sobre el letal origen de la malaria.

Un salto reciente

Los parásitos de los chimpancés eran diez veces más diversos que la versión humana, el P. falciparum.

GorilasImage copyrightReuters
Image captionNinguna de las seis especies conocidas de Plasmodium en simios se encuentran en los humanos.

"Es algo que cambia nuestra perspectiva sobre cuándo pudo ocurrir la transmisión original a los humanos", dice Paul Sharp, coautor del estudio de la Universidad de Edimburgo, en Reino Unido.
El salto a los humanos pudo haber ocurrido hace apenas 10.000 años, revela la investigación.
Y eso coincide con la época en que los humanos comenzaron a formar asentamientos cerrados y a desarrollar la agricultura.
Ese cambio hizo que se desplazaran menos que sus antepasados, dándole así a los mosquitos mayores probabilidades de picarnos.
"Se ha especulado que el P. falciparum estuvo en los humanos por cientos de miles de años", dice Sharp. "Lo que podemos ver en términos de la diversidad del parásito humano es que habría sucedido en un período relativamente corto".
Si fuese más antiguo, el parásito habría tenido mucho más tiempo para crear nuevas mutaciones y mostraría una mayor diversidad genética.
"Descubrir que estos chimpancés tienen mucha más diversidad genética es algo que enfatiza la poca diversidad que tienen los parásitos humanos", agrega.

Cuello de botella

Esa falta de diversidad es a la que los científicos se refieren como un "cuello de botella" genético.
Las especies de Plasmodium en gorilas y chimpancés pueden haber tenido millones de años para mutar, mientras que el hecho de que el P. falciparumcontenga pocas mutaciones muestra que apenas entró en su huésped humano hace relativamente poco tiempo.

Parásito de la malariaImage copyrightSPL
Image captionEl parásito de la malaria infiltra el flujo sanguíneo.

Generar diversidad genética es algo que toma tiempo, resalta Beatrice Hahn, de la Universidad de Pensilvania, EE.UU., otra de las coautoras del estudio.
"Un parasito tiene que replicarse y luego se introducen las mutaciones y así sucesivamente".
El trabajo también hizo énfasis, como ya se había insinuado en 2010, que la forma más letal de malaria provocada por el P. falciparum es el resultado de una sola picada ocurrida hace miles de años.
Eso es sorprendente, pero de alguna manera reconfortante. Incluso el VIH ha sido transmitido de simios a humanos varias veces. "Una vez que algo funciona, usualmente funciona más de una vez, incluso si fue un caso raro", afirma Hahn.

No es estúpida

Siguiendo esa lógica, deberíamos haber visto varias transmisiones de P. falciparum de gorilas a humanos. Después de todo, hay bastantes mosquitos y humanos en áreas donde habitan gorilas infectados.
Y, sin embargo, eso no ha ocurrido. Ninguna de las seis especies conocidas dePlasmodium en simios se encuentran en los humanos actualmente.
De manera tal que persiste el misterio de cómo se transmitió originalmente elP. falciparum.
El hecho de que no haya sucedido con más frecuencia revela que nuestras barreras incorporadas -que normalmente impiden la transmisión entre especies –funcionan correctamente la mayoría de las veces.
"Existen factores de restricción innatos que usualmente evitan esto", dice Hahn. "La naturaleza no es estúpida".
Lo que debe haber sucedido es que ciertos genes de la cepa del Plasmodiumdel gorila se adaptaron a su huésped humano cuando nos infectamos, sostiene David Conway, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, en Reino Unido.

Mosquito Aedes AegiptiImage copyrightThinkstock
Image captionEl mosquito habría tenido la oportunidad de adaptarse cuando el ser humano se volvió sedentario.

"Eso permitió que la línea original comenzara y floreciera en los humanos, siendo el origen del más peligroso parásito de la malaria", agrega.

En busca de un "interruptor"

El próximo paso será analizar la sangre de gorilas infectados e identificar los genes que podrían haber hecho que el parásito sea tan mortífero en los humanos.
Podríamos conseguir entonces un posible "interruptor que permitió al P. Falciparumoriginal desarrollarse en los humanos", sostiene Conway.
De hecho, el equipo ya pudo identificar dos genes que podrían haber ayudado al parásito del gorila a invadir las células sanguíneas humanas.
"No podemos demostrarlo, pero resulta muy tentador especular que esa activación de un gen de una especie a otra fue parte del proceso que permitió que este parásito del gorila infectara a los humanos", dice Sharp.
Al mismo tiempo, Hahn espera conocer más sobre las adaptaciones favorables que los simios y sus ancestros desarrollaron para combatir la malaria.
Deben haber alojado parásitos Plasmodium durante muchos millones de años más que los humanos y, por lo tanto, tuvieron bastante tiempo para desarrollar una mejor resistencia.
Si Hahn puede descifrar cómo los simios combaten la malaria, sería algo que podría ayudarnos a entender lo que convierte al parásito tan letal para las personas.
Y eso, a su vez, podría ayudarnos a evitar que se siga propagando.

SEMANA 12: SOCIAL

La aterradora manera en que los adolescentes están muriendo en América Latina

Trabajadores de una morgue cargan un cadáver

Image copyrightReuters

No todos los casos están registrados. No todos los gobiernos quieren publicar la información. Y cuando algunos de ellos la comparten, su exactitud y actualidad son puestas en duda.
Lo cierto es que el problema se propaga como un virus letal.
"Todo lo que hemos ganado en este continente durante tantos años en prevenir las muertes de niños cuando son pequeños por cuestiones de salud como diarrea, desnutrición, lo estamos perdiendo cuando llegan a la adolescencia", le dice BBC Mundo José Bergua, asesor regional de protección de Unicef.
"Ahora mismo, por ejemplo, en este continente estamos todos muy preocupados y corriendo detrás del zika. Vemos que se ha puesto en marcha una respuesta desde los Estados y las Naciones Unidas, lo cual -por supuesto- me parece perfecto, pero hay otros virus a nuestro alrededor que están instalados, como es el caso de la violencia, y la respuesta está muy lejos de ser satisfactoria, no está ni siquiera a la altura del problema", indica el experto desde Panamá.
Y es que de acuerdo con los estudios más recientes de Unicef y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, América Latina y el Caribe es la región conlas tasas de homicidios entre niños y adolescentes más altas del mundo.
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"Mi hijo tenía 18 años. El día que murió había salido con sus amigos. Iban en un taxi cuando dos atracadores los interceptaron. Como el taxi no paró, les dispararon y la bala le pegó a mi hijo en la nuca. Él iba sentado en el puesto del copiloto", le cuenta a BBC Mundo, desde Colombia, Gentil Ortiz.
"Esto es lo más duro que le puede pasar a un ser humano".
Y tras un largo silencio añade: "Enterrar a los hijos… Eso es devastador".
Así como les había tocado a otros, lamentablemente ese día me tocó a mí: la víctima era mi hijo
Ramón, Venezuela
"A él me lo mataron hace tres años. Solo tenía 20 años", dice Ana, una madre hondureña que prefiere no ser identificada. "Me lo confundieron. Venía de trabajar. Se estaba bañando y me lo sacaron del baño. Los mareros me lo mataron".
"Eso no se borra nunca", afirma tras disculparse porque se le quiebra la voz. "Este es un dolor que uno siempre lleva".
"Mi hijo acababa de cumplir 18 años. Había salido con unos amigos a comprar algo en una bodega que queda cerca cuando unos malandros empezaron a echar tiros y le dispararon", le indica Ramón, desde Venezuela, a BBC Mundo.
"Generalmente cuando uno escucha los tiros, sale a ver quién es la víctima. Como sucedió muy cerca de la casa, me vinieron a avisar. Así como les había tocado a otros, lamentablemente ese día me tocó a mí: la víctima era mi hijo. No lo pude ver con vida, lo llevamos al hospital pero ya estaba muerto", recuerda Ramón, quien, como Ana, prefiere no dar su nombre.
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"Hidden in plain sight" ("Oculto a simple vista") es un análisis estadístico de la violencia contra los niños que incluye información de 190 países y que Unicef publicó en septiembre de 2014.

Bolsas con cadáveresImage copyrightReuters
Image captionBolsas que contienen cadáveres no identificados en el cementerio Memorial Los Ángeles en Tegucigalpa, Honduras.

Considerado el estudio más completo sobre el tema hasta la fecha, el reporte asegura que, de acuerdo con estadísticas de 2012, en siete países de América Latina y el Caribe el homicidio es la principal causa de muerte entre varones de entre 10 y 19 años.
Se trata de Panamá, Venezuela, El Salvador, Trinidad y Tobago, Brasil, Guatemala y Colombia.
En esos países, el homicidio supera las muertes por accidentes de tránsito y enfermedades no transmisibles.
El estudio señala que los tres países con las tasas de homicidio entre niños y adolescentes más altas del mundo son: El Salvador, Guatemala y Venezuela.

Homicidios en 2012

Víctimas de entre 0 y 19 años

25.400
América Latina y el Caribe
  • 23.400 África occidental y central
  • 15.000 África del este y del sur
  • 15.000 Sur de Asia
  • 3.700 Medio Oriente y África del norte
AFP
En 2012, indica Unicef, más de 25.000 víctimas de homicidios en América Latina y el Caribe tenían menos de 20 años, "lo cual representó alrededor del 25% de todas las víctimas de homicidios en el mundo".
El informe "Violencia, niñez y crimen organizado" de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, publicado en noviembre de 2015, también se hace eco de la situación: "más de una de cada siete víctimas de todos los homicidios a nivel mundial es un joven de entre 15 y 29 años de edad que vive en el continente americano".
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Por 24 años, la profesora Julia Edith Cardozo Leal ha educado a niños y adolescentes de algunas de las comunidades más afectadas por la violencia en el municipio de Neiva, en el sur de Colombia.

FuneralImage copyrightAFP Getty
Image captionEn esta foto del 19 de febrero, se observa el velorio de dos niños de 11 años que murieron a manos de una banda criminal en una de las zonas más pobres de Medellín.

"Yo calculo que por muertes violentas he perdido a más de 20 alumnos", le dijo a BBC Mundo.
"Hubo una muerte que a mí me impactó mucho: un chico, que acababa de regresar de la escuela, estaba con su mamá y con su hermana fuera de su casa. Se encontraban hablando cuando llegaron dos sujetos en una moto. Uno se bajó y preguntó por el hermano de mi alumno. El chico respondió: '¿Qué quiere ñero si él no está?' A lo que el sujeto respondió: '¡Ah es que para usted también hay. ¡Tome!'Le disparó y lo mató frente a su mamá".
Solo horas antes, el adolescente había estado en el salón de clase de Cardozo. Ella se enteró de lo sucedido a la mañana siguiente.

Carne de cañón

"Es muy triste oír las historias que los niños se cuentan cuando llegan a sus escuelas. Hablan de lo que pasó el día o la noche anterior: 'Uy parche, gonorrea, vimos que en la casa del ñero tal entró la policía' (…) A veces no quieren que uno escuche, se intimidan y se callan, pero en otras oportunidades nos cuentan lo que pasó".
Cuando empieza el enfrentamiento, ya sea con las autoridades o con un grupo rival, esos niños quedan en medio
Julia Edith Cardozo, Colombia
"En una ocasión, un chico me dijo: 'Profe ¿supo cuántos tiros le metieron a fulano? ¿Se acuerda? El que le conté el otro día'. Otro niño me contó que vio cómo unos motorizados pasaron y dispararon una ráfaga por su vecindario. Esos testimonios son desgarradores y desgraciadamente frecuentes".
Según la docente, en algunos sectores, los niños son usados por los delincuentes para vigilar el entorno en el que operan.

CaliImage copyrightAFP Getty
Image captionEn algunas comunas de Cali, en Colombia, los enfrentamientos entre bandas rivales se dan a cualquier hora del día y de la noche.

"Desde pequeños, les dicen: 'Párense en la esquina y cuando venga la policía corren y nos avisan' y a cambio les dan un dulce o la 'bicha', como llaman a una porción pequeña de marihuana. Pero cuando empieza el enfrentamiento, ya sea con las autoridades o con un grupo rival, esos niños quedan en medio. Muchos han muerto y otros han quedado discapacitados".
Eso le pasó a una de sus alumnas: una niña a la que, para no poner en riesgo su vida, los médicos decidieron dejarle una bala que se le incrustó cuando dos pandillas se enfrentaban.
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Una bala perdida.
Esa fue la causa que mató a una niña de 5 años en Petare, uno de los barrios más peligrosos de Caracas.
"La pequeña estaba durmiendo en su camita cuando se desató un tiroteo en la calle. La bala traspasó la pared de su casa y le pegó directamente en la cabeza", le cuenta a BBC Mundo, Gloria Perdomo, coordinadora de la organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Violencia (OVV).

Manifestación en VenezuelaImage copyrightAFP Getty
Image captionEn los últimos años, cientos de venezolanos han llevado a cabo manifestaciones para protestar contra la inseguridad.

Y es que la situación de inseguridad en Venezuela es alarmante de acuerdo con organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales, que ubican a su capital como una de las ciudades más peligrosas del mundo.
Muchos jóvenes se deslumbran cuando un delincuente les ofrece la oportunidad de ganar (...) cinco o seis salarios mínimos en una sola noche
Gloria Perdomo, Observatorio Venezolano de Violencia
"Hay un contexto social que hace que en las comunidades más afectadas por la violencia el delito se vea como algo atractivo. Muchos jóvenes se deslumbran cuando un delincuente les ofrece la oportunidad de ganar una cifra considerable de cinco o seis salarios mínimos en una sola noche por hacer una actividad delictiva", indicó Perdomo.
Para la experta, en Venezuela el problema de la violencia no solo se debe a un asunto de impunidad.
"A nosotros lo que más nos preocupa es que de alguna forma se viene desarrollando una especie de cultura de cómo sobrevivir en estos contextos. Hay mucha gente que vive con miedo, con angustia; hay muchas mamás que tienen prácticamente a los niños encerrados; hay jóvenes que llaman desde la parada del autobús a sus casas para saber si el barrio está tranquilo y así poder montarse".

Zona popular de CaracasImage copyrightAFP Getty
Image captionEn 2011, 52 fotografías gigantes de madres que habían perdido a sus hijos por causas violentas fueron desplegadas en zonas populares de Caracas. El proyecto del artista francés JR se llamó "Esperanza".

Y como sucede en algunos vecindarios de Colombia, El Salvador o Guatemala, hay sectores en Caracas en los que los grupos criminales imponen toques de queda y hasta líneas imaginarias territoriales que la población debe acatar.
Es así como, para Perdomo y Bergua, la naturalización de la violencia, su normalización, está haciendo que en muchos países de la región los homicidios entre jóvenes se vean como algo inevitable.
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"La evidencia indica que este patrón de violencia letal es en parte atribuible a las actividades ilícitas de grupos criminales organizados, la presencia de pandillas callejeras y la accesibilidad a armas de fuego", asegura Unicef en su informe.

Dos mujeresImage copyrightReuters
Image captionEn esta imagen de febrero de 2016, una joven le cubría la boca a su madre, quien gritó tras enterarse de que su hijo había muerto en un tiroteo en la ciudad de Zaragoza, en El Salvador.

A esos factores hay que añadir la inequidad que caracteriza a las grandes ciudades de la región.
"Muchos de nuestros jóvenes están creciendo en sociedades que no les ofrecen oportunidades. Dejan la escuela muy pronto y sus expectativas de integración son mínimas. Todo lo que tienen alrededor los lleva hacia los caminos de violencia", indicó Bergua.
En su opinión es clave que la violencia contra los adolescentes se vea como una enfermedad, como un virus, una epidemia, "lo cual significa que se puede curar y prevenir".
De hecho, en toda la región, hay iniciativas que buscan frenar esa "epidemia".
En Honduras, por ejemplo, la fundación Unidos por la Vida implementa programas que no sólo tratan de rehabilitar a los jóvenes que han caído en los círculos de la violencia, sino de prevenir que otros sean víctimas.
Irónicamente desde San Pedro de Sula, ciudad que por varios años fue considerada la más violenta del mundo, el coordinador de la organización se mostró optimista en conversación con BBC Mundo.
Para René Corea Molina, prevenir que más niños y jóvenes mueran por homicidios puede llegar a ser tan fácil y productivo como ofrecer oportunidades educativas y laborales a las poblaciones más desasistidas.
Esa es, para él, una vacuna que puede llegar a ser infalible.